Cambios en Errata

Posted on noviembre 5, 2010

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¡Errata de Videoteca está de cambios!

Esta mañana, al dirigirme hacia la videoteca en busca del libro inacabado, las erratas ya habían parado. Me he acercado a la puerta lentamente, muy lentamente. No oía nada. Un silencio extraño, la parada ¿definitiva? de la verborrea.
Se me abren los ojos de par en par al descubrir el silencio. Me aparece una sonrisa en la cara y…se abre la puerta.
– Te esperabamos.
Se me obliga a congelar la sonrisa. Me han pillado. “¿Cuánto tiempo llevas espiando?” me preguntan.
– ¡Eh! Un momento. No me vais a hacer sentir culpable. Lleváis dos semanas sin dejaros ver el pelo, me tiráis los libros desde la puerta y…y…ni siquiera puedo comentarlos con vosotros. Ni proponeros libros. No es justo.
– ¿Cuánto tiempo llevas espiando?- repite la errata loca.
– Mmm…¿dos semanas? ¿Me vais a explicar de qué va todo esto?
– ¿No te has hecho a la idea?- la errata cuerda.
– A la idea, a la idea, ¡a la idea!- la errata loca, por supuesto.
– No…claro que no. Sólo he podido escuchar palabras discordantes.
– Palabras discordantes, ¿eh?
– Si…discordantes. Inconexas.
– Discordantes, inconexas- la errata loca.
Se crea un silencio incómodo. Miro a la errata cuerda que me mira a los ojos. Incomodidad. Cambio de dirección y miro fijamente a la errata loca. Más incomodidad.
Silencio.

– Bueno, ¿qué?
– Ah, si, la propuesta- dice la errata loca.
– La propuesta…¿qué quiere decir?- digo yo, inquietado sobremanera.
– Es cosa mía- dice la errata cuerda-. Tengo una idea.

Me hacen sentarme en un rincón de la videoteca. Me ponen una manta sobre las rodillas. Me miran, sonrientes. Silencio. Y entonces…
– He estado practicando. Necesitaba adquirir algunas palabras dada mi incapacidad comunicativa con este vuestro idioma de origen. Ahora, bien…ahora, me parecería apabullante y magnífico, algo grandilocuente, poder participar del blog activamente.
– ¿Cómo? ¿Grandilocuente?
– Si, majestuoso sería poder participar en el blog. Quiero una sección. Tuve una idea, la desarrollé, pero me faltaban palabras. Llevo dos semanas como loca…
– Marienbad- interrumpe la errata loca.
– …aprendiendo y memorizando palabras para hacerme autosuficiente y capaz de una esmerada y maravillosa, lírica y apabullante redacción.
– Ai, Dios…
– ¿Qué? ¿No quieres compartir tu espacio? No digas más…pero no tenemos un duro…que lo sepas.
– ¿Cómo?
– Estamos en las últimas. Que no hay fondos. Hasta que no aparezca la nueva subvención no tendremos ni para comer.
– ¿Qué tiene que ver eso con que quieras participar?
– Bueno, digamos que estás limitado a los libros que ahora mismo tenemos. Son bastantes pero…bien, yo de ti me lo tomaría con calma. Así que, porque no crear un espacio y darme voz.
– ¿Cuál es la idea?
– Las portadas.
– ¿Las portadas?
– Exacto. Vamos, que aquí la loca y yo nos hemos guiado para comprar libros por las portadas. Sobre todo al principio, que no teníamos ni idea de castellano. Ahora, bueno…leemos algún título y tal, pero las portadas son muy importantes.
– ¿Me estás diciendo que habéis escogido libros por las portadas?
– ¿Acaso no lo has hecho tu nunca?
– Si…alguna vez, pero si el tema no interesa, no interesa y punto.
– Pues a nosotros nos daba igual el tema…la vista es siempre lo primero. ¿Para qué tanto diseño y tanta chorrada? Para que la gente acabe comprando los libros por la portada.
– No creo en tu hipótesis. Pero es cierto que una parte importante del libro es su físico. El gusto de cogerlo, su tacto..
– Y la portada.
– Y la portada.
– Pues eso…analizaría portadas, la imagen, ya sabes.

Así que nada. Tras esta conversación, nos dimos las manos. Nos sonreímos, nos tomamos un té, con mi manta en mis piernas y ellas en cada una de las rodillas. La errata cuerda estaba exhuberante pero mostraba un comportamiento erudito exagerado. Una vez sellamos el trato sacó de su bata unas gafas (bien, la montura) y se las puso. Después las empujó hasta que le colgaban de la punta de la nariz. “Ejem, ejem” tosió recatadamente sobre su puño cerrado.
– Me alegra nuestro trato.
La errata loca estaba tiesa. Me miraba con ojos entrecerrados. La salude para que saliera de su hipnosis autoimpuesta. Sonríó ligeramente y su mirada consiguió una mayor profundidad.
“Oh Dios, que no piense ésta que por la victoria de la cuerda le daré una sección. ¡Esto es un despendole!”

Así que, a partir de la semana que viene Errata de Videoteca tiene una nueva sección. En ella analizaremos las portadas más interesantes del mercado, diseños originales y el placer del libro como objeto.

– Y antes de irme…¿puedes decirme cómo vamos de dinero?
– Sinceramente querido, me importa un bledo- dice la errata loca.
– Mañana lo hablamos- la errata cuerda.

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