Zoo o cartas de no amor (Viktor Shklovski)

Posted on septiembre 13, 2010

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Hace tiempo las Erratas me comentaron que sentían una cierta aversión hacia el género epistolar. Sin embargo confiesan empezar a reconciliarse con él, ya sea por las distancias que las separan de su tierra natal y la práctica que empiezan a hacer de las cartas, ya sea porque dicho género parece no levantar cabeza tras la revolución en comunicaciones acontecida con la aparición de internet.

Así pues, no me siento sorprendido cuando me ofrecen “Zoo o cartas de no amor”, del ruso Viktor Shklovski. Me hacen una pequeña reseña, costumbre a la que últimamente se están habituando, y siento cierto miedo al no estar muy introducido al mundo de la literatura rusa. Sea como sea, me embarco en su lectura.

“Zoo o cartas de no amor” es la recopilación de cartas que surgen de la extraña relación que se mantiene entre dos expatriados rusos en Berlín. En ellas, veremos la dolorosa evolución del personaje principal en referencia a la pasión que siente por Alia, la cual le ha pedido que no le hable de amor alegando que dicho amor no es más que una obsesión por el placer que produce la sensación del enamoramiento, y no amor hacia ella misma como persona.
Es entonces cuando el protagonista decidirá expresar en sus cartas las diferentes sensaciones y percepciones sobre la vida en Berlín, la añoranza a su tierra natal, la cultura de ésta, los tiempos modernos, etc.

Partiendo de una experiencia personal (el amor original que Shklovski sentía hacia la también escritora Elsa Triolet), se presenta de esta forma una historia que va más allá de cualquier tipo de clasificación: ¿una novela epistolar? Por su estructura únicamente. ¿Una novela? No del todo. ¿Un ensayo? Se cuelan demasiados datos de ficción…Sin embargo, la obra cuenta con todos estos elementos.

Es así como, “Zoo o cartas de no amor” se convierte en un compendio de conocimiento de una cultura concreta, en una época determinada y enfocado hacia unos temas específicos. Cada uno de estos temas se podría clasificar en diferentes grupos genéricos. Y encima de esta estructura, encontraríamos el núcleo temático total de la narración que, claro que sí, es el amor.

Desglosando temáticamente la obra, nos quedaríamos definitivamente con los siguientes subgrupos:

1.La expresión del amor hacia la patria olvidada:
En la que Shklovski hará referencia a los recuerdos que se le aparecen del lugar de donde proviene. El hecho de encontrarse lejos de ella hace que estos recuerdos adquieran un tono nostálgico. Pero este hecho hace también que surjan una serie de reflexiones en referencia a las diferencias culturales que siente con la gente de su nueva ciudad -el Berlín de los años 20, en concreto el barrio cercano al zoo (que da título al libro), donde habitan la mayoría de los rusos expatriados como el personaje (que se inspiran imaginariamente de ese zoo berlinés) -. De esta temática se desprende el tono melancólico que hace a Shklovski exponer desde su punto de vista las grandes figuras intelectuales de su país y que nos transporta hacia el segundo bloque temático:
2.La expresión del amor hacia las artes:
Es esta parte de las que más volumen ocupa de la obra y en la que se muestra un paladar intelectual exquisito, pero nada pomposo ni elitista. Shklovski nos presenta aquí las diferentes personalidades rusas más destacadas del momento, llevándolas a un terreno humano a partir de expresar situaciones comunes, episodios de la vida diaria de ellas.
Por otra parte, expresa con maestría sus ideas acerca de la concepción literaria: Además de reflexionar acerca de los diferentes rumbos que ha ido tomando la literatura rusa a lo largo del tiempo y haciendo hincapié en la senda que debería tomar en su actualidad, apunta también cuáles son sus propias claves al momento de realizar ejercicios literarios. De ahí se desprende el concepto metaliterario con el que juega durante toda la obra (comentando continuamente a Alia el hecho de estar escribiendo un libro -el que el lector tiene entre manos-; jugando con la ficción basada en la realidad propia…).
3.La expresión del amor hacia el amor:
Donde la concpeción del amor ha jugado a través del tiempo un punto clave en la creación artística. Este amor hacia el amor se centra en el sentimiento del enamorado, que ya no en la figura de la cual se enamora. Es una adicción hacia el pesar de lo no correspondido, hacia la angustia inspiradora. Este amor imposible es el que lleva a la literatura, cual musa punzante: una Beatriz que revolotea y se transmuta en la imagen de la belleza que Dante intenta traducir en palabras, una Alia que se convierte en un ser frío y distante, europeizado, motor de las reflexiones de Shklovski.

Pues finalmente el amor está prensente en cada palabra escrita. Motor de la creación artística más allá de su vertiente estructural o estilística. Se trata, pues, de expresar el amor en todas sus formas.

Cada uno de los bloques temáticos terminan convirtiéndose en exquisitas metáforas de este amor imposible. Juega a su favor su estructura episódica: cada carta se convierte, gracias a sus cortas extensiones y a un gran dominio del lenguaje, en un ejercicio estilístico cerrado, que juega continuamente a saber expresar cada uno de los tres bloques temáticos a la vez.
Visto desde la lejanía, una vez finalizada la lectura, podemos ver como resultado una rareza de perfecta armonía, un complejo engranaje en estructura de muñecas rusas (o cajas dentro de cajas) por el que el autor nos pasea con maestría en una estudiada y perfecta mesura.

Destacar, antes de finalizar, las interesantes reflexiones que escapan de todo lo anteriormente comentado y que versan sobre la evolución técnica de sus tiempos y las consecuencias individuales que producen. Hago referencia a las puntuales referencias hacia los coches de la época, a las nuevas posibilidades de desplazamiento y el avance de las comunicaciones.
Desde mi punto de vista personal estos apuntes me resultan completamente sorprendentes en el sentido de que sirven perfectamente de introducción a una narrativa tan alejada de esta lectura como puede ser la de Ballard. Shklovski introduce en estos conceptos la idea de la persona convertida en sus pertenencias; de la individualidad extendida en la mecánica de sus coches; en la expresión de la velocidad como nuevo componente de la condición humana. Interesante detalle que parece pasar desapercibido pero que choca por la novedad (recordemos, ¡años 20!) e inteligencia casi surrealista con la que brevemente trata el tema.

En definitiva, ecléctica y extraña obra que sorprende por su estructura y su complejidad a la vez que expresa con un lirismo (a veces de poética magnífica) tantos y tan diversos temas. Singular e interesante apuesta de este Ático de libros que se gana poco a poco nuestro -muy humilde- reconocimiento.

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